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Autoengaño emocional…

Engañarse a sí mismo, decirte las mentiras que quieres que sean verdad. Cerrar los ojos cuando sabes que deberías tenerlos bien abiertos. Esta vez es diferente, repítelo, pero una mentira sostenida en el tiempo no se convierte en ninguna verdad…

Diferente es la manera de engañarte sin ponerte ninguna pega. Y al final ya tienes las mejillas rojas de llevarte tantas ostias de la misma manera. Diferente, que es lo único que no sabes escoger. Porque siempre te acabas pegando con la misma piedra, bueno quizás no la misma, pero sí de la misma manera.

Eres incapaz de despegarte de lo que te hace daño una vez tras otra. Amor toxico. Autoengaño emocional de quien se encuentra en tierra de nadie. El faro que ilumina el puerto lleva tiempo fundido y cualquier linterna te hace gritar “tierra a la vista” …

Vista es lo que te empieza a fallar. Ves cosas que no son, confundes cosas que no deberías confundir y dices cosas que no deberías ni pensar. Al final tienes demasiadas formas de interpretar, que acaban dando mucho margen para montarse un buen lío mental.

Lio, de liar, de ponerse como una moto por un simple hola, y de tocar el infierno con las manos con un simple “En línea” no contestado. Subes y bajas más que la marea y eso al final acaba dando resaca…

Resaca de pensar que quizás no es oro todo lo que reluce. Que vives en un vaivén de ilusiones ópticas y que sigues pensando que mañana será otro día. ¿Más y mejor?...

Pues no, ni más ni mejor. Engáñate las veces que te dé la gana, pero al menos se consciente de que vives en una realidad paralela que al final te va hacer volver a la real a base de decepciones. Una tras otra hasta que completes todo el álbum.

Hasta que te canses de coleccionar “te quieros” imaginarios y te dejes de imaginar escenas románticas con quien no debes. No por nada sino porque al final te vas a convertir en un mendigo del amor. Y eso es muy jodido…

“Las personas auténticas viven como piensan. Las que quieren engañarse piensan como viven.”

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